Y ahora ¿qué?

 

  • Eres la misma persona que antes de recibir el diagnóstico.

Sigues siendo el mismo de siempre, el hecho de tener un virus en nuestro cuerpo no implica que seamos otra persona distinta.

  • No dramatismo, no victimismo y no paternalismo.

intenta afrontar la situación tranquilo, pregunta todo lo que necesites saber, la información es la mejor aliada.

  • Se trata de un virus crónico, no mortal.

Hoy en día se ha avanzado mucho en la calidad de vida, los médicos lo comparan con las personas que tienen diabetes.

  • No tienes la obligación de contárselo a quien no quieras.

Contar que tenemos el VIH es una decisión personal y nadie está obligado a decirlo por ninguna ley.

  • Puedes llevar una vida diaria completamente normal.

Levantarte, desayunar, ir a trabaja o a estudiar… Los aspectos de tu vida diara no van a camiar por tener VIH.

  • Es imposible que se lo transmitas a otras personas por el simple hecho de convivir con ellas.

Para que se de la transmisión debemos entrar en contacto con sangre, semen, flujo vaginal, líquido preseminal o leche materna de una persona que tenga el VIH, y que cualquiera de estos fluídos entre en contacto, a su vez, con nuestro torrente sanguíneo. También puede darse la transmisión compartiendo jeringuillas y en el momento del parto si la persona que está embarazada tiene VIH.

  • El tratamiento del VIH son los antiretrovirales, los cubre la Seguridad Social y se recogen en el mismo centro hospitalario.

No tienes que pagar ningún dinero por el tratamiento, ni tienes que ir a ninguna farmacia de fuera del hospital a solicitarlo.

  • Es normal que al principio tengas dudas o estés desorientado, pide ayuda a personas cercanas o de tu entorno si lo necesitas.

Cuentas con muchas personas que pueden darte información de todo lo que necesites.

  • Pregunta cualquier duda a la persona de referencia que te han atendido, médicos, personal de ONG…

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